Teño lume baixo os pés.
Quente.
Quente.
Quéceme o corpo
e queima.
De xeito inconsciente
coma vai cesando a luz nas tardes metido na casa,
o que me fai prender o interruptor
cando xa é humanamente imposible
ver nada sen axuda artificial
e me obrigou a levar lentes
tras anos sen aprender nada.
Maldita estupidez humana.
Queima con quentura maxistral,
cóceme,
sofríeme
e evapórame.
Mais os anxos non agardan por quen
sempre negou a súa existencia
tratando de atopar en terra
anacos do paraíso prometido.
06 agosto 2015
22 marzo 2015
Estribillos (2) Glimpse
Eyes are on me all over the place
They rule their verdict and I can't make my case
And I start feeling something wrong
Like a panic attack, yeah
The universe is planning my chase
While I run fast with my hands on my face
And now they seem to know it all
With just one glimpse behind my back
21 marzo 2015
Estribillos (1) You
All I want is you to come back home
I want you to stick to me like a chrome
All I want is cuddling below the dome
Before I'm gone forever
All I want is nothing left postponed
I'll follow you with a heart made of stone
All I want is to overfly you like a drone
Before I'm gone forever, forever
15 julio 2014
De menos.
No recuerdo cuándo fue la última vez que me dijiste que me querías. Si lo hiciste cara a cara o me lo enviaste en un mensaje. Solo sé que no echaba de menos el quedar segundo en una carrera que estábamos destinado a ganar y que extraño la sensación de ser dos héroes sin capa que habían superado el ser hijos de la inoportunidad.
22 agosto 2013
Sueños a bordo de planetas
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| Ilustración de Begoña Fernández |
Darío se durmió a la hora de siempre. Primero de todo, leyó un par de páginas de un libro de cuentos que se había llevado de la biblioteca de la escuela como préstamo estival, y cuando sus ojitos empezaron a cerrarse sin remedio, lo dejó en la mesa de noche junto a su flauta. Apagó la luz y, escasos minutos después, el pequeño ya estaba soñando. Se imaginaba a sí mismo sobre un planeta, muy similar a Marte, que rotaba bajo sus pies. La esfera era de su mismo tamaño, seguramente porque hacía poco que había leído “El Principito” y la imagen se le había quedado grabada en la mente. Tenía una camiseta verde, unos pantaloncitos azules y unos zapatos marrones. Sin él saberlo, estaba hecho todo un moderno al mezclar ropa de verano con calzado de invierno. En sus manos sujetaba su instrumento, que no dejaba de tocar en su deriva interplanetaria. Mientras tanto, se le iban acercando monstruos de un solo ojo y seis narices (que dejaban a su paso un rastro de babas), pájaros con cuatro ojos y cuatro patas, o un extraño ser parecido a una ardilla que se había puesto a rodar por su Marte particular en el extremo opuesto. “¡Ay, que se va a caer!”, pensaba Darío al verlo sin atender a la fuerza de la gravedad.
(Extracto de El Astroflauta, cuento en elaboración)
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