Historia de tres puntos suspensivos
que se perdieron entre los márgenes de un cuaderno,
esquivando los renglones
y desafiando las líneas rectas,
para reencontrarse en la última página
al fusionarse en un
punto final.
27 julio 2010
07 julio 2010
02 julio 2010
Retrospección.
Te di más de lo que le di a nadie en la vida, me diste más de lo que nadie me dio en la vida, y siempre quise que hubieras sido el último en conocerme a tales niveles. Compartimos experiencias nuevas, y a las ya vividas les cambiamos la perspectiva hasta que parecieron la primera vez, creando un fenómeno de retrospección que llegamos a creer real pese a saber que era una estúpida ilusión. Suspiramos tras un ínfimo segundo de contacto visual. Nos inventamos una tabla de multiplicar donde el resultado de tú x mí daba lugar a un éxtasis superlativo originado por un batido de feromonas con sabor a besos y olor a macho. Transgredimos la naturaleza de la pubertad y la atrasamos cinco años. Y ahora no sé dónde se habrá quedado todo. No tengo un baúl de los recuerdos donde guardarte, ni una llave que encierre tu rostro en un cajón en mi memoria y me impida entrar en él cada vez que me quiera acordar de ti. No tengo fuerzas para odiarte, ni mucho menos para olvidarte, eres como el fantasma que me persigue por las noches pero que no me impide mirar atrás y derrumbarme.
Ahora me pregunto cómo pude pensar que todo era tan perfecto...
Ahora me pregunto cómo pude pensar que todo era tan perfecto...
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Adrián C,
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01 julio 2010
Sin título, IV.
No me echo la culpa por echarte de menos;
Me echo la culpa porque aún te deseo.
Me echo la culpa porque aún te deseo.
27 junio 2010
Se me da mal esperar.
En la vida uno aprende muchas cosas. Que no hay que tratar a nadie como no quiere uno que lo traten y que esto nunca se cumple. Que santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita, al menos que hayas terminado una relación y le quieras devolver sus cosas. Que a quien madruga, nadie tiene por qué ayudarle. Y yo a todo ello le añado que la espera es siempre la peor parte del día.
Esperar a que te sirvan una comida. Esperar en la charcutería del supermercado. Esperar a que te llegue la nota de ese examen que no tienes claro si vas a aprobar o suspender. Esperar hasta la hora en que quedaste con alguien. Esperar los quince minutos de retraso con los que viene ese alguien. Esperar, esperar, espera, jodida espera y jodida impotencia la que produce.
Esperar tres meses para volver a ver sus ojos y besar sus labios. Esperar vete tú a saber cuánto para olvidarlo aún habiendo besado otros labios. Esperar a que su saludo deje de clavársete como una estaca en los pulmones llenos de humo y te deje por fin respirar. Esperar a que sus carencias se compensen con las virtudes de otro. Esperar a que ese otro se manifieste y sepas valorarlo.
Esperar hasta dejar de sentir un vacío en tu vida.
Esperar a que te sirvan una comida. Esperar en la charcutería del supermercado. Esperar a que te llegue la nota de ese examen que no tienes claro si vas a aprobar o suspender. Esperar hasta la hora en que quedaste con alguien. Esperar los quince minutos de retraso con los que viene ese alguien. Esperar, esperar, espera, jodida espera y jodida impotencia la que produce.
Esperar tres meses para volver a ver sus ojos y besar sus labios. Esperar vete tú a saber cuánto para olvidarlo aún habiendo besado otros labios. Esperar a que su saludo deje de clavársete como una estaca en los pulmones llenos de humo y te deje por fin respirar. Esperar a que sus carencias se compensen con las virtudes de otro. Esperar a que ese otro se manifieste y sepas valorarlo.
Esperar hasta dejar de sentir un vacío en tu vida.
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